Al menos un cuarto de exjugadores de la NFL muertos entre 2016 y 2021 tenían encefalopatía traumática crónica (CTE), una enfermedad cerebral vinculada a repetidos golpes en la cabeza, reveló un estudio publicado el martes por Mass General Brigham, la Universidad de Boston y la Concussion & CTE Foundation.
Los exjugadores padecen 25 veces más esta devastadora enfermedad cerebral, señaló el estudio. De 878 fallecidos, 235 donaron cerebros y 215 tenían la enfermedad, sufrida también por Junior Seau, Demaryius Thomas, Mike Webster, Scott Vermillion y Bobby Hull. Su prevalencia se estimó entre 24.5 % y 97.7 % y el 59.8% de deportistas cumplía criterios de demencia.
"Necesitamos dedicar recursos hacia el desarrollo de una cura", afirmó el líder del estudio Daniel Daneshvar. La NFL aseguró que busca hacer el juego más seguro reduciendo impactos e instó a los exjugadores a utilizar sus recursos en expansión para buscar tratamiento para el bienestar físico y mental.
