Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudita, aliados de EE.UU. en Oriente Medio, se encuentran inmersos en una complicada ruptura en medio de las tensiones en la región provocadas por la agresión de Washington y Tel Aviv contra Irán, informa Axios.
Abu Dabi anunció este martes la salida de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y su versión ampliada (OPEP+) para extraer petróleo con sus propios términos. La declaración se produjo el mismo día en que el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, convocó en Yeda una cumbre extraordinaria de líderes del golfo Persico. Según una fuente informada sobre las conversaciones, los saudíes quedaron completamente desconcertados y furiosos.
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Una brecha profundizada por la agresión contra Irán
Así, la ruptura de los EAU con el cártel petrolero liderado por Riad representa la última fractura en una rivalidad regional impulsada por alianzas y posturas contrapuestas sobre Yemen, Sudán y Palestina, así como por la animosidad personal entre los líderes de ambas naciones. El conflicto en Irán no ha hecho sino profundizar la brecha.
El presidente de emiratí, Mohamed bin Zayed Al Nahayan, esperaba que la guerra pudiera evitarse e intercedió ante el presidente estadounidense, Donald Trump, en contra. Sin embargo, una vez iniciada, presionó para que la lucha se prolongara hasta el final, decidido a que la República Islámica no saliera fortalecida, indica el medio. Por su parte, el príncipe heredero saudí tenía una visión opuesta: inicialmente a favor de la guerra, pero luego deseoso de una salida cuando se hizo evidente el daño a su economía, dependiente del petróleo.
En ese contexto, los EAU están ahora impulsando su visión de los Acuerdos de Abraham –una serie de tratados, mediados por Washington en 2020, que normalizaron las relaciones diplomáticas, comerciales y de seguridad entre Israel y cuatro naciones árabes–, así como su alianza con Tel Aviv, que proporcionó capacidades de defensa antimisiles por primera vez al comienzo de la guerra. Arabia Saudita, por otro lado, se está alineando más con Turquía y Pakistán.
EE.UU. decide no involucrarse
Mientras, la Administración Trump tardó en comprender la gravedad de la brecha entre los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, y optó por no involucrarse a medida que se profundizaba, indicaron fuentes estadounidenses y regionales.
Los interlocutores señalaron a Axios que, al comienzo de la crisis, el secretario de Estado, Marco Rubio, comunicó a Riad y Abu Dabi que Washington no tomaría partido. Asimismo, apuntaron que el enviado del inquilino de la Casa Blanca, que a la vez es su yerno, Jared Kushner, quien mantiene estrechos vínculos con líderes e intereses comerciales de ambas partes en Oriente Medio, también se mantuvo al margen, receloso de una ruptura con cualquiera de los dos bandos.
Altos funcionarios están profundamente preocupados por si los dos aliados árabes más importantes de Washington salen de la guerra más enfrentados que nunca. Los Estados del golfo Pérsico aún cuentan con importantes reservas de energía y capital, además de una relación de seguridad con Washington que la guerra no ha hecho sino fortalecer. Algunos analistas consideran la crisis iraní como un 'shock' temporal para las economías de la región, no como una crisis existencial.



