La reciente decisión de Donald Trump de retirar 5.000 soldados estadounidenses estacionados en Alemania se relaciona con la postura crítica de Berlín frente a la ofensiva de Washington contra Irán, reportó este sábado The New York Times.
Fuentes con conocimiento de la cuestión afirmaron al periódico en privado que la medida busca castigar a Alemania por no contribuir más al esfuerzo bélico, tal como había exigido el presidente estadounidense a sus aliados, y por criticar la estrategia del inquilino de la Casa Blanca.
Además, el medio reporta que los líderes alemanes inicialmente subestimaron la seriedad de las amenazas de Trump, creyendo que eran más retórica que una verdadera intención de acción. La confianza de Alemania en la permanencia de tropas estadounidenses en su suelo se fundamentaba en la histórica cooperación militar y en la percepción de que Washington necesitaba esta base estratégica para sus operaciones en Europa.
Retiro de tropas de un país clave de la OTAN
El Departamento de Guerra confirmó que se espera que el retiro de 5.000 efectivos se complete entre los próximos 6 o 12 meses.
Por su parte, el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, restó dramatismo al anuncio y subrayó que la presencia de tropas de EE.UU. en el país sigue siendo estratégica para ambas partes. "La presencia de soldados estadounidenses en Europa, y especialmente en Alemania, está en nuestro interés y en el de Estados Unidos", declaró este sábado en rueda de prensa.
Pistorius señaló, no obstante, que el movimiento "era previsible" y enmarcó la decisión en una reducción más amplia del despliegue estadounidense en Europa.
Cruce de acusaciones entre Trump y Merz
El inquilino de la Casa Blanca ya había amenazado con una reducción de tropas tras un enfrentamiento verbal con el canciller alemán, Friedrich Merz, quien declaró este lunes que los iraníes "estaban humillando" a Washington en las negociaciones que se llevan a cabo para poner fin al conflicto en Oriente Medio, que ya dura 2 meses.
Merz también aseguró que se sentía "desilusionado" por el enfoque que adoptaron EE.UU. e Israel contra Irán y, en su lugar, defendió la necesidad de que la Unión Europea trabajara denodadamente en pos de una solución diplomática para el conflicto.
Por su parte, Trump defendió sus acciones contra Teherán, al asegurar que es algo "que otras naciones –o presidentes– deberían haber hecho hace mucho tiempo" y las contrastó con lo que, desde su punto de vista, representa el "fracaso" de Berlín bajo las riendas de Merz. "¡No es de extrañar que Alemania lo esté haciendo tan mal, tanto económicamente como en otros aspectos!", valoró.


