Namibia ha denegado una licencia para operar en el país a Starlink, la empresa de telecomunicaciones de Elon Musk, en medio del creciente rechazo hacia este proveedor de Internet por satélite.
La solicitud de la compañía ha chocado con las leyes de propiedad de la nación africana, que requieren como mínimo un 51 % de participación local en cualquier negocio. Además, la solicitud de Starlink no cumplía con los requisitos básicos de seguridad nacional, explicó el martes la ministra de Información y Tecnología de Comunicaciones namibia, Emma Theofelus. En particular, los servicios de la multinacional con sede en EE.UU. pueden comprometer la soberanía de datos del país africano.
También se estableció que la empresa de Musk ya había infringido las leyes locales al ofrecer servicios de telecomunicaciones sin licencia. En total, "el solicitante solo cumplió con tres de los seis criterios clave", mientras que el incumplimiento de un solo requisito es motivo suficiente para el rechazo, explicó la ministra.
La Autoridad Reguladora de Comunicaciones de Namibia (ARCN) anunció este lunes la decisión, alegando que la subsidiaria local de Starlink carece de propiedad en el país. Según esta explicación, la decisión de la autoridad podría ser reconsiderada "por su propia iniciativa o a instancias de una parte agraviada" en un plazo de 90 días.
No se trata de la primera colisión de intereses entre la empresa de Musk y esta misma nación africana. En 2024, la ARCN ya emitió una orden de cese y desistimiento a Starlink, obligándola a dejar de operar en Namibia. Las autoridades desaconsejaron al público usar el equipo de esta marca o suscribirse a sus servicios, señalando que tales actividades son ilegales.
La red satelital proporciona servicios de Internet de alta velocidad a aproximadamente 25 países africanos, pero ha tenido que hacer frente a la resistencia regulatoria en algunos otros. Así, Camerún prohibió en 2024 la importación de los equipos Starlink, confiscó algunos y suspendió sus servicios debido a la infracción de licencia y preocupaciones por la seguridad nacional.
Sudáfrica, el país natal de Musk, aún no ha aprobado el servicio, porque las leyes locales requieren que al menos un 30 % de la propiedad local de los titulares de licencias de telecomunicaciones esté en manos de grupos históricamente desfavorecidos, entre otras condiciones regulatorias.


