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Harry Sargeant III, el magnate petrolero que desató la ira de Trump

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El empresario ha hecho negocios en Venezuela desde la década de 1980.
Harry Sargeant III, el magnate petrolero que desató la ira de Trump

Harry Sargeant III no es un desconocido en el negocio petrolero. Dirige Global Oil Management Group, un conglomerado valorado en miles de millones de dólares dedicado, entre otros asuntos, a la refinación, transporte y venta de crudo, y transporte de asfalto. Es también propietario de Oil Trading Company (IOTC), una compañía que en el pasado obtuvo contratos con el Gobierno de EE.UU. para proveer de combustible a los aviones estadounidenses desplegados en Irak.

Fuentes públicas describen a Sargeant, de 68 años, como un expiloto de combate élite de la Marina estadounidense, con un grado previo en administración de la Universidad Estatal de Florida. En un artículo aparecido en la víspera, The Wall Street Journal (WSJ) añade a esos reportes el hecho de que es "compañero ocasional" en partidas de golf del presidente de EE.UU., Donald Trump y presenta un resumen de algunos de los negocios emprendidos por el magnate petrolero en Venezuela, aun bajo el draconiano régimen de sanciones impuesto por la Casa Blanca hace cerca de una década.

"Hay un artículo sobre un hombre llamado Harry Sargeant III en The Wall Street Journal. Él no tiene autoridad, de ninguna manera, forma o modo, para actuar en nombre de EE.UU., ni tampoco la tiene nadie más que no esté autorizado por el Departamento de Estado. Sin esta aprobación, nadie está autorizado a representar a nuestro país", reza parte del mensaje que escribió el mandatario en Truth Social.

Pese a la distancia que pretendió marcar Trump con Sargeant, lo cierto es que este figura como un donante político de larga data en el estado de Florida, especialmente al Partido Republicano.

Según registros públicos referidos por WSJ, el empresario fungió como presidente de finanzas de la tolda en esa entidad y aportó 200.000 dólares en 2025 para respaldar al candidato a gobernador Byron Donalds, quien ostenta un escaño en la Cámara de Representantes del Congreso por el Partido Republicano. Asimismo, en 2020, la esposa de Sargeant donó 285.000 dólares a un comité que apoyaba a Trump cuando este pretendía reelegirse.

Un inversor conocido en Venezuela

Pese a la irritación de Trump, la relación del empresario con la industria petrolera en el país suramericano empezó mucho antes, en la década de 1980, cuando Sargeant abandonó el cuerpo de Marines de EE.UU. con el rango de mayor y se enlistó en el negocio familiar. Entonces, sus intereses estaban dirigidos al transporte de asfalto.

Según sus palabras, los nexos comerciales se mantuvieron hasta 2004, cuando tuvo un altercado con el entonces ministro de Energía y Petróleo venezolano, Rafael Ramírez Carreño –solicitado por la Justicia venezolana por cargos de corrupción y traición a la patria–, le pidió un soborno que él se negó a pagar. En adelante, refirió, tuvo que valerse de intermediarios para seguir importando asfalto desde esa fuente.

No obstante, a mediados de la década pasada, antes de que entraran en vigor las primeras sanciones de la Administración Trump, Sargeant retomó su contacto con las autoridades del país suramericano para cerrar nuevos tratos. Dijo haber estado interesado en conseguir un suministro continuo de crudo pesado para una refinería que planeaba construir en el estado de Nueva Jersey.

WSJ relata que tras la rehabilitación de los vínculos, consiguió una participación en una compañía encargada de la renovación de la refinería de Amuay, parte del Complejo Refinador Paraguaná, afectada en 2012 por un voraz incendio que comprometió su operatividad y aún en proceso de renovación. Luego, sus actividades se extendieron a otros ámbitos.

Así, Global Oil Management Group es socio minoritario de North American Blue Energy Partners, una empresa a la que el Estado venezolano le adjudicó derechos de explotación de al menos cuatro yacimientos que aspiran aumentar significativamente su producción en los próximos años, hasta un máximo de 400.000 barriles por día.

Esta asociación se amparó en los Contratos de Participación Productiva (CPC), un mecanismo diseñado para eludir las sanciones estadounidenses que ahora figura explícitamente en la recientemente reformada Ley Orgánica de Hidrocarburos.

Perspectivas

El magnate petrolero aseveró a WSJ que le había expresado sus preocupaciones a funcionarios del Gobierno de EE.UU., incluido el secretario de Energía, Christopher Wright, sobre el tiempo que tomará hacer nuevamente viables las inversiones estadounidenses en la industria petrolera de Venezuela, pues a su juicio, la Casa Blanca no está actuando con suficiente celeridad.

"Esta es la mayor oportunidad de inversión desde el colapso de la Unión Soviética. Esto es lo que he estado buscando desde siempre", valoró Sargeant en una entrevista concedida a WSJ desde su mansión en Florida, con referencia a un supuesto encuentro que tuviera con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, a inicios del mes en curso.

Wright arribó a Caracas este 11 de febrero y fue recibido por Rodríguez en el Palacio de Miraflores. En declaraciones ofrecidas a la prensa, la dignataria sostuvo que las partes trabajan para hacer del sector energético "se convierta en el motor de la relación bilateral", por medio de una "asociación productiva a largo tiempo" que implicará el desarrollo de proyectos en petróleo, gas natural, minería y energía eléctrica.

Con respecto a las supuestas demoras mencionadas por Sargeant, el titular de Energía estadounidense admitió que las sanciones estadounidenses perjudicaron sensiblemente la economía de la nación bolivariana y, en ese orden, aseguró que en Washington están "trabajando los siete días de la semana" para revertir esos efectos por medio del otorgamiento de nuevas licencias a empresas venezolanas y extranjeras. De momento, no está sobre la mesa el levantamiento del esquema general de sanciones.

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